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Las vacunas y el COVID ¿Son realmente útiles las dosis de refuerzo?

Estos últimos años el COVID nos ha obligado a quedarnos en casa, a cuidarnos y protegernos, pero para poder combatirlo mejorando nuestras defensas han surgido diversas vacunas. En este contexto es necesario que entendamos ¿qué es una vacuna?, ¿cómo actúa? y ¿por qué es necesaria la aplicación de diferentes dosis?

Una vacuna es una preparación biológica creada en base a un agente externo, que pueden ser bacterias o virus como en este caso es el Sars-CoV (COVID). Estas formulaciones son creadas a partir del mismo virus inactivado o modificado como también partes de este como podría ser su información genética o las proteínas que poseen y que son necesarias para su multiplicación y su capacidad de infectar.

Debido a esto, al permitir el ingreso del virus de forma incompleta este nunca va a desarrollar la enfermedad, pero si va a permitir que en el cuerpo se produzca una reacción inmune, es decir, nuestro organismo detecta estos fragmentos y produce defensas llamadas anticuerpos que quedan en la “memoria” de nuestras células, entonces al exponernos al virus nuestro cuerpo lo reconoce y lo puede atacar antes de que se propague.

Sin embargo, el cuerpo para poder contener el virus necesita una cantidad necesaria de estas células ya inmunes, lo que se debe ir manteniendo y reforzando mediante más dosis. Esto sucede porque tanto bacterias como virus van mutando y volviéndose más resistentes para poder infectar, creando así nuevas variantes de la enfermedad como delta u ómicron, que el cuerpo debe poder detectar.

Está científicamente comprobado que el éxito de las vacunas contra el COVID aumenta conforme sus dosis de refuerzo son administradas. Por ejemplo, una sola dosis de la vacuna Pfizer* demostró un 52% de efectividad mientras que a aquellas personas que contaban con el esquema completo podían alcanzar hasta un 94% de efectividad.

Es común que puedas tener síntomas después de alguna o todas las dosis, esto se debe a que nuestro cuerpo está reaccionando y el sistema inmune se activó, pero es importante recalcar que si tú no sentiste nada también es completamente normal y no significa que la vacuna no esté funcionando.

Algunos síntomas usualmente registrados son: dolor muscular, hinchazón, enrojecimiento, fiebre, náuseas, migraña, entre otros. En caso de que los síntomas se prolonguen o afecten la vida cotidiana puedes pedir una atención médica a domicilio o por telemedicina con SAC – Salud a Casa para ver la posibilidad de tomar algún medicamento como ibuprofeno, paracetamol, entre otros.

Es importante recordar que debes realizar una consulta médica cuando los efectos secundarios no desaparecen ni se atenúan conforme pasan los días o si la irritación y/o sensibilidad en la zona de punción empeoran pasadas las 24 horas desde la inyección y crees que puedes tener una reacción alérgica.

*Pfizer and BioNTech Conclude Phase 3 Study of COVID-19 Vaccine Candidate, Meeting All Primary Efficacy Endpoints | Pfizer, s. f.

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